
Desde bien joven he sentido la importancia de conocer, atender y experimentar las posibilidades y señales de mi cuerpo, de sentirlo como una brújula. Lo que siempre se ha mezclado con una curiosidad e interés apasionado por entender los entresijos del ser humano – y de mí misma-, las partes más íntimas y menos conocidas y aceptadas.
Y fueron llegando a mí formas diversas de unir esos dos motores. A través de la psicoterapia corporal, el Análisis Bioenergético, los conocimientos de la neurociencia, del yoga, la danza, la meditación o las enseñanzas taoístas. Con todo ello he podido ir experimentando cómo mi carácter había quedado registrado en mi cuerpo, y cómo yo misma podía acceder a todas mis vivencias a través de él, disolviendo y liberando el peso y el dolor acumulado a lo largo de las experiencias de mi historia vital.

